Negociación en el Congreso

Durante la semana que pasó se mostraron las formas en que se van a dar las negociaciones en el Congreso. En efecto, a propósito de las iniciativas preferentes enviadas por el Presidente Calderón (la laboral y la de contabilidad gubernamental), la construcción del acuerdo entre tres partidos permitió que ambas de aprobaran sin mayores contratiempos. Para claridad de los lectores, me permito comentar que la reciente reforma a la Constitución le otorga al Presidente de la República la facultad de enviar al Congreso dos iniciativas (que se denominan “preferentes”) a fin de que este las apruebe o no en un plazo no mayor a 60 días. Es decir, el Constituyente obliga a los legisladores se pronuncien de manera obligada sobre las prioridades del gobierno.

En este marco el Presidente Calderón presentó a la consideración de la Cámara de Diputados reformas y adiciones a la Ley Federal del Trabajo y a la de Senadores, adiciones y reformas a la Ley General de Contabilidad Gubernamental. Lo que destaca es el hecho que a pesar de las protestas de la “izquierda” la ley laboral fue aprobada y los legisladores ajustaron el proyecto del Ejecutivo. La forma de la negociación fue simplemente notable: la mayoría PRI-PAN-Verde-Panal se conformó y todo apunta a que se mantendrá más o menos estable. Parece de Perogrullo pero al fin la política, como arte del acuerdo, se hizo presente para desatorar uno de los temas más importantes para flexibilizar el mercado laboral. Quedaron pendientes pero el avance es notable.

En el Senado a pesar del intento de posponer el dictamen de la iniciativa de reforma a la Ley General de Contabilidad Gubernamental, esta se voto sin mayores problemas. En mi particular punto de vista la ley como quedará, implica un sesgo centralista que confirma la tendencia del Congreso en los últimos tres lustros. Los legisladores castigaron una vez al federalismo en aras de atar de manos a los gobiernos locales dejando a sus Congresos solo como oficinas de trámite.

No obstante lo anterior, lo sucedido en el Congreso permite ser optimistas sobre la posibilidad de construir acuerdos para sacar adelante iniciativas que le sirvan a México. A partir del primero de diciembre, el nuevo gobierno enfrentará una complicada agenda que sin la cooperación y compromiso del Congreso será difícil instrumentarla a cabalidad. Por ello, lo sucedido en la semana que recién termina da luz sobre la posibilidad real de pensar en cambios de fondo, como una reforma radical al gasto público y a la forma en que se rinden cuentas, lo que va de la mano de una reforma hacendaria que beneficie a la gente. La nueva legislatura dio muestras de que sí se puede construir el acuerdo en lo fundamental. Los histriones de la autodenominada izquierda fueron rebasados por una correcta operación política. Las tomas de tribuna ya no espantan a nadie, o se suben a la nave de la negociación y de la política o se quedarán solos gritando en el desierto.

Sexto Informe de Gobierno

El próximo primero de septiembre el Presidente Calderón remitirá por escrito al H. Congreso de la Unión “informe en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país… Cada una de las Cámaras realizará el análisis del informe y podrá solicitar al Presidente de la República ampliar la información mediante pregunta por escrito y citar a los Secretarios de Estado, al Procurador General de la República y a los directores de las entidades paraestatales, quienes comparecerán y rendirán informes bajo protesta de decir verdad.” (Artículo 69 de la Constitución General de la República)

Este hecho que debiera ser central para la rendición de cuentas del Presidente y su administración cambió radicalmente a partir de 1997, cuando el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Durante décadas se constituyó como el día del Presidente, en donde éste se paseaba por las calles de la Ciudad de México y era “vitoreado” por la gente. Eso se terminó y qué bueno. Lo malo es que aún no se define un mecanismo eficaz para que el Presidente interactúe con el Congreso, la reforma constitucional en la materia a lo más que llegó fue a que el informe se enviara por escrito y a la comparecencia de los servidores públicos de alto rango, las preguntas parlamentarias han servido de muy poco. Si el objetivo del Informe es la rendición de cuentas, con o sin día del Presidente, no se ha logrado.

Me explico. La experiencia ha demostrado que “la protesta de decir verdad” no ha inhibido la actitud de muchos de los comparecientes ante el Congreso y sus comisiones. Las reuniones no tienen ningún carácter vinculatorio y en el mejor de los casos sirven para que la Auditoría Superior de la Federación tenga elementos para dirigir sus tareas y esfuerzos fiscalizadores. En síntesis, el informe que se envía al Congreso sigue siendo un documento soporífero que poco le dice a la ciudadanía, esconde muchas cosas y evade otras más.

La reforma a la rendición de cuentas debe ser la primera que encabece la lista si lo que se pretende lograr es el apoyo de la sociedad a una reforma hacendaria. El Estado tiene que definir cómo va a comprobar lo que ingresa y gasta, lo tiene que hacer de manera oportuna y las cuentas públicas deberían ser aprobadas por una mayoría calificada en el Congreso. Asimismo, se precisa vincular la aprobación del presupuesto de ingresos y egresos a la aprobación de la cuenta pública, de lo contrario, para lo que sirve la fiscalización es para recaudar algunas multas o inhabilitar funcionarios, pero no para hacer más eficiente y transparente la recaudación fiscal y el ejercicio del presupuesto público. Si no se empieza por este camino, la reforma hacendaria se complicará de la misma forma en que lo ha hecho en los últimos doce años.

Habrá que esperar lo que informa el Presidente Calderón ya que la lectura de la prensa dominical no permite que seamos optimistas: bloqueos, balaceras y muertos en Guadalajara y varios estados más, cacería a una camioneta dimplomática por parte de los agentes federales, parecen un triste colofón para el mes de agosto y un epitafio definitivo a los informes de gobierno de Felipe Calderón.

¿Algo para presumir?

En la pasada reunión del Consejo Nacional del PAN el Presidente de la República, según lo consignaron diversos medios de comunicación, señaló que la derrota de ese partido en las pasadas elecciones se debió en buena medida a que la candidata a la Presidencia Josefina Vázquez Mota y el resto de los candidat@s de ese partido no transmitieron los logros del gobierno panista. Es decir, los años del panismo no fueron bien “vendidos” por las mujeres y hombres que fueron a pedir el voto.
La pregunta obvia es ¿tenían algo realmente atractivo para presumir? Si analizamos el tema de la seguridad la respuesta si no es del todo negativa, al menos sí presenta serios grados de cuestinamiento y si no, cómo decir que a pesar de los más de 60 mil muertos, los desparecidos, los huérfanos los cientos de miles de desplazados, la estrategia en la materia ha sido exitosa, porque se se han matado entre delincuentes. Cómo explicar que un día, un detenido es hijo de uno de los delincuentes más buscados y otro día no lo es. Difícil para cualquier candidato ¿o no?
Si consideramos el terreno económico la cosa se pone también complicada. Por un lado se tiene que reconocer la relativa estabildad macroeconómica, pero el calificativo de “relativa” tiene que sopersarse con esmero. Me explico. En esta columna he reiterado que la mejor política económica es la crea empleos permanentes, bien remunerados y que tiene efectos concretos en la igualdad y en la disminución de la pobreza. Si esas hubieran sido las banderas del panismo en campaña su registro como partido estaría en entredicho.
El crecimiento económico ha sido mediocre, el peor de los países de América Latina que en medio de un crisis histórica pudieron enfrentarla mucho mejor que México. Apenas este año la economía alcanzará el nivel anterior a la crisis siempre y cuando el sector inustrial de Estados Unidos no se desacelere de más. Lo anterior ha tenido un impacto serio en el empleo. De acuerdo a cifras de la Secretaría del Trabajo entre diciembre de 2006 y julio de 2012 se crearon 2,170,735 empleos permanentes y eventuales asegurados en el IMSS, es decir 361,789 por año, de los cuales solamente 248,429 son permanentes, en el campo se perdieron casi 11 mil empleos eventuales en el periodo. Conforme lo establece la encuesta nacional de ocupación y empleo del INEG, para el segundo trimestre de este año la Población Económica Activa era de 50.9 millones de personas de las cuales 48.4 estaban ocupadas, lo que implica que en la economía informal se ocupan casi 35 millones de personas. La promesa del empleo quedó muy lejos, ante el hecho de que México requiere crear casi 1.3 millones de empleos por año tan sólo para dar cabida a la nueva fuerza de trabajo, si se considera el rezago y el subempleo la cifra se eleva considerablemente.
Si revisamos el salario mínimo general las cosas se ponen peor, en diciembre de 2006 era de 47.05 pesos diarios, en julio de 2012, según la propia Secretaría del Trabajo ascendió a 60.50, o sea creció en 2.24 pesos por año, un avance poco adecuado para presumir. Además, como lo muestran los indicadores de coyuntura del INEG la inflación va a la alza y la economía tiende al estancamiento en los meses que le restan a este año.
Este conjunto de estadísticas dejan claro que el PAN tenía poco que ofrecer al electorado que lo dejó en un modesto tercer lugar. Los “logros” de los que habla el Presidente no alcanzaron para más.
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EL GASTO SOCIAL DEL GOBIERNO FEDERAL EN 2012

Al ocupar el PAN un lejano tercer lugar en las pasadas elecciones presidenciales el gasto ejercido por el gobierno federal a lo largo del primer semestre de este año pasó desapercibido. Como se sabe la Secretaría de Hacienda y Crédito Público remite al Congreso los Informes Trimestrales sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública.
En el correspondiente al segundo semestre del presente año, esa dependencia consigna un avance importante en los denominados “programas presupuestarios principales”, el cual asciende al 49.3%, sonaría “normal” si va la mitad el año que el gobierno ejerza la mitad de su gasto, pero eso no es así. Por ejemplo en el mismo lapso de 2011 el avance era de 44.4%, es decir, en un año electoral el gobierno panista se esmeró en gastar más oportunamente. En el cuadro siguiente se muestran cinco programas principales cuyo avance llama la atención:
Programa Avance % a junio de 2011 Avance % a junio de 2012
Programas del Seguro Popular 29.8 45.4
Programa de Desarrollo Humano Oportunidades 44.3 53.6
Programa de Apoyo al Ingreso Agropecuario: PROCAMPO para Vivir Mejor 67.9 75.8
Fondo de Apoyo para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Fondo PYME) 49.2 96.4
Fondo Nacional de Apoyos para Empresas en Solidaridad (FONAES) 13.6 81.8
Fuente: SHCP
Cabe señalar que los programas considerados en este análisis representan casi el 50% del monto de los “programas presupuestarios principales”. Para el primer semestre de 2011 la suma de estos cinco programas fue de 64,190.2 millones de pesos (MP), durante el mismo lapso del presente año el monto ejercido en esos mismo programas registró 90,973.5 MP o sea 26,783.3 MP más, esta diferencia equivale por ejemplo a 80 veces el tope de gastos de campaña para Presidente de la República aprobado por el IFE para la pasada elección federal.
Estos datos llaman la atención en virtud de que los programas señalados tienen una vocación social/electoral innegable e indican un posible diseño por parte del gobierno federal para apoyar a su candidata, evidentemente la estrategia le falló pero queda la confesión de parte registrada en el informe referido. Resulta claro que no se puede detener el gobierno y sus acciones en plena campaña, los programas que benefician a la gente deben seguir, pero esas desviaciones llaman la atención sobre todo si se les compara con el comportamiento de años anteriores.
Durante este sexenio el gobierno se caracterizó por subejercer el gasto, la misma Auditoría Superior de la Federación fue muy enfática en observar esa práctica, pero resulta que en pleno año electoral el gobierno gasta a tiempo: o bien se tardó en aprender o buscó apoyar a su partido a través de acelerar el ejercicio del presupuesto. Esto último queda para el análisis, la primera opción habría que descartarla ya que este gobierno nunca aprendió, fue de aprendices que llegaron y como tales se van en diciembre. Su intento de ayuda refleja que el voto en México no se puede comprar, la gente recibe el apoyo de los programas sociales y vota en libertad, si no cómo explicar que esos 26,783.3 MP sirvieron para muy poco a la campaña panista.

Más allá de la euforia

La ciudadanía ha dado un ejemplo a los partidos políticos. Más del 60 por ciento de los potenciales electores acudieron a las urnas y determinaron una vez más un mandato dividido. Es decir, la Presidencia de la República para el PRI y su candidato Enrique Peña Nieto, y el Congreso sin mayoría absoluta para ninguna fuerza política.
Después de doce años de haber perdido la Presidencia la alegría de los priistas parece justificada, pero el mensaje del candidato triunfante parece claro: la contienda quedó atrás, para dar paso a la construcción de acuerdos. Así lo entienden también diversos grupos del PAN con los que se pueden construir puentes, no es el caso de la mal llamada izquierda quien prefiere sumir la cabeza cual avestruz para no ver la realidad.
El PRI se tiene que ubicar más allá de la euforia. Tiene que atender primero la heridas hacia adentro, pues si bien se ganó en Jalisco, Chiapas y Yucatán, se perdió en Tabasco, Morelos y Guanajuato, para no hablar del Distrito Federal en donde desde 1997 el PRI no avanza. Nuestro estado merece un análisis aparte, pero no se dibuja nada bien el futuro para el PRI si la inercia se mantiene.
El PRI se tiene que ubicar más allá de la euforia. Los meses que vienen deben servir para perfilar un programa ambicioso de gobierno, en donde se ponga énfasis en lo que a la gente le importa: crecimiento económico, empleo, combate a la pobreza, seguridad social, seguridad pública, en fin, deben ser meses para amacizar los compromisos, convertir ideas en proyectos que después serán obras o programas concretos.
No reconocer el triunfo con los elementos que otorgan los controles de la democracia mexicana es propia de la esquizofrenia política. Si la presunta izquierda se mantiene en la necedad de su líder perderá una oportunidad histórica, pues no le fue nada mal en los comicios del pasado primero de julio, ya que será una fuerza importante en el Congreso y detentará el gobierno del D.F. asimismo, gobernará Morelos y Tabasco lo que constituye un avance nada despreciable. López Obrador critica la actividad de los gobernadores a favor del candidato priista, pero nada dice del gobierno del D.F. quien pareciera una hermanita descalza, cuando en la capital del país, ahí sí, el uso de programas gubernamentales con fines políticos fue evidente desde mucho antes del pasado domingo. Seguramente su llamado al fraude pondrá en duda el compromiso de la supuesta izquierda con la democracia y la paz del país.
En contraste la derecha panista sí fue consecuente. La candidata del PAN demostró altura democrática, lo mismo que el Presidente de la República. En ambos casos se puso por encima de todo el interés de México. Las cosas no están para iluminados, sino para emprender políticas públicas que sirvan a los mexicanos. Es tiempo de escuchar a los ciudadanos que con claridad le dijeron a los políticos: ¡póngase de acuerdo ya! Ojalá lo hagan.
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La economía en el debate

A lo largo de poco más de dos horas la y los candidatos presidenciales debatieron sobre diferentes temas, en el evento político con una de las coberturas televisas más amplias en la historia del país. Uno de los aspectos que tocaron en sus diversas intervenciones fue los ajustes que, en caso de ganar la elección de julio, le harían a la economía del país. Cada uno expuso su visión económica (sumados los dos debates “oficiales) y queda claro lo que ofrecen a nosotros los electores.
En el caso de la candidata Vázquez Mota su oferta es más de lo mismo. Me explico, en su campaña y en los encuentros organizados por el IFE ha mantenido que la economía va muy bien y que por eso debemos mantener el rumbo, es decir, la estabilidad macroeconómica, el equilibrio en las finanzas públicas y el control de la inflación. La candidata ha fustigado al PRI por no aprobar las reformas planteadas por el Presidente y culpa de ese hecho es el escaso crecimiento de la economía. Ese argumento es a todas luces falaz, ya que incluso si las reformas se hubieran aprobado en los términos propuestos por el Ejecutivo, el estancamiento en estos años sería idéntico, la razón es simple (tan simple como el argumento del PAN) el plazo de maduración de las mismas trasciende el término de este gobierno.
El candidato de las izquierdas por su parte, propone una imposibilidad contable: reducir los sueldos y las plazas de los servidores públicos de alto nivel, acabar con la corrupción y con ello canalizar más recursos para la inversión pública, misma que se pretende multiplicar por dos. Sin duda en estos años el aparato gubernamental de alto nivel ha crecido de manera espectacular, a niveles propios de la indignidad, pero si se rebajara el sueldo a todos los funcionarios o se corriera a todos (como bien dijo en su twitter el Presidente Calderón) los números no dan. Las finanzas públicas no responden a voluntades sino a realidades y para lograr duplicar la inversión pública o sea ubicarla en casi 5 puntos del PIB se precisa una reforma hacendaria de fondo, en cuyos detalles no abundó el candidato López. Eliminar a cero la corrupción según diversas estimaciones daría alrededor del medio punto del PIB. No se puede torcer la ley para alcanzar una meta que solamente existe en la contabilidad gubernamental del candidato López.
Por su parte el candidato de la Alianza PRI – Verde ha propuesto un cambio de fondo en la organización de la economía del país, y que los medios no han aquilatado del todo. Se trata de la seguridad social universal. Actualmente, la seguridad social depende de la situación laboral de cada ciudadano, se trata de ampliarla y hacerla parte de los derechos fundamentales del pueblo de México. No es una tarea sencilla y precisa de un esquema de financiamiento sólido y de largo plazo. Por ello, el candidato Peña Nieto propone una reforma hacendaria que atienda esta prioridad, de darse sería un paso fundamental para avanzar hacia un Estado de Bienestar de nueva generación. En paralelo Peña Nieto se ha comprometido sí con la estabilidad macroeconómica pero no como un fin sino como un medio para combatir la desigualdad, la que sin duda es el enemigo a vencer en los años por venir.
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La juventud hoy

El paso de Enrique Peña Nieto por la Universidad Iberoamericana detonó la movilización de los jóvenes universitarios. Las diferentes manifestaciones y asambleas han llegado a un punto en concreto que unifica las expresiones juveniles de esta segunda década del siglo XXI: son o quieren ser apartidistas y cuestionan el papel de los medios de comunicación en el actual proceso electoral, asimismo han fijado como objetivo al candidato Peña.
La violencia expresada a través de una manta en la manifestación en la Estela de Luz en donde se refería al Mario Aburto, así como el ataque en Querétaro a la camioneta en donde pensaban que se transportaba el candidato Peña, son focos amarillos que deben llamar la atención a los jóvenes universitarios. La violencia no es el vehículo para dar un mensaje o inconformarse con una manera de hacer política. La democracia mexicana pese a todos sus defectos, ha tenido la gran virtud de llevar su transición política sin recurrir a ella. No debemos pasar por alto que hace doce años el PRI perdió la Presidencia en una elección sin violencia y hace 15 el PRD gobierna el DF y hace 18 el PAN hace lo mismo en Jalisco. Estamos pues en una innegable normalidad democrática.
Lo que cuestionan los jóvenes es lo que ellos refieren como la imposición de las televisoras de un candidato. Revisemos este tema. Cuando Andrés Manuel López Obrador gobernó la Ciudad de México, todas las mañanas todas, se interrumpían los noticieros para cubrir sus conferencias de prensa matutinas, las notas en los medios eran más que frecuentes y por ende su posicionamiento fue exponencial, llegó como amplió favorito a la campaña del 2006 y fueron errores internos los que determinaron el escaso margen con el que perdió la elección. Nadie que yo recuerde se refirió a la exposición mediática del Jefe de Gobierno como una imposición de los medios. La misma exposición por cierto, la tuvo y tiene Marcelo Ebrard.
Otro aspecto al que se refiere la protesta juvenil es el hecho de que las encuestas están manipuladas, la pregunta que resulta es obvia: ¿todas? La respuesta también es obvia: por supuesto que no. Los estudios demoscópicos responden a una metodología con apego a rigurosos criterios estadísticos. No es posible afirmar que la encuestadora del PRD o bien GEA – ISA que anunció hace seis años la delantera de Calderón y apenas hace unos meses la de Josefina Vázquez Mota en el proceso interno del PAN, manipulan sus resultados para beneficiar al candidato Peña. Si Peña no cae en las preferencias se debe en buena medida al hartazgo social sobre la eficacia de los gobiernos panistas, esa es la razón de fondo.
Por otra parte, cuando acuden a la historia para soportar el no regreso del PRI al Ejecutivo pasan de lado que el PRI perdió ya dos veces la Presidencia de la República. El electorado ya lo castigó. Quienes militan en ese partido – jóvenes, viejos o maduros – tienen todo el derecho a hacerlo. Hay quienes quisieran exterminar al PRI y a los priistas, esa tentación se acerca al fascismo y no a la democracia. Ojalá que los jóvenes lo tengan claro.
Hay que conocer la historia no solamente de México sino del mundo para evaluar la forma en que gobernó el PRI y hay que saber que de ganar, esa forma tendría que ser muy distinta dadas las actuales condiciones del país. El retroceso autoritario es imposible, tanto o más que un nuevo triunfo de la derecha o de la izquierda disfrazada que encabeza AMLO.
Bienvenida la manifestación pública de las ideas, de cualquier tipo de cualquier edad. México necesita la participación de sociedad y que ésta pase de las calles a las urnas y ahí se defina el destino de nuestro país en los próximos seis años. Si algo hemos aprendido de esta transición es que nadie gana todo y nadie gana para siempre. El voto define.
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75 por ciento

Uno de los aspectos que debe revisarse a la luz de las diferentes encuestas sobre las preferencias electorales de los mexicanos es el relativo al rechazo manifiesto al PAN – Gobierno. Se puede afirmar sin temor a equivocarnos que el 75 por ciento en promedio de quienes han sido entrevistados, no votarían a favor de ese partido y su candidata alcanzaría apenas una cuarta parte de los votos posibles, es más en la encuesta de Milenio-GEA-ISA no supera aún a los indecisos.
Las razones pueden ser varias a continuación apunto las que considero más relevantes:
• La situación económica del país. El efecto de la crisis de los últimos años no deja de sentirse en el grueso de la población, el votante se fija en lo que conviene a sus intereses al momento de emitir su sufragio y en estos momentos no ven que la economía y el empleo se recuperen. El salario no alcanza y la pobreza aumenta. Los jóvenes que se incorporan al mercado laboral o no encuentran opciones o bien las que existen les ofrecen salarios miserables.
• La inseguridad va en aumento. Hace casi seis años se instrumentó sin planear la guerra en contra del crimen organizado. Los resultados están a la vista, con solo repasar las páginas de los diarios nos damos cuenta del fracaso y de la necesidad de revisar a fondo la estrategia para combatir esta lacra. El gobierno federal, su partido y su candidata achacan a las autoridades locales el nivel de violencia, se califica de manera diferente a entidades gobernadas por el PRI. Pero la opinión en las encuestas es otra, la seguridad es una responsabilidad del Estado, y éste y quien lo jefatura en México han sido incapaces de poner orden. Las armas que usa el crimen organizado pasa por la frontera y las aduanas o los puertos cuya vigilancia y responsabilidad son de exclusiva competencia federal, eso al parecer no pasa inadvertido ante la opinión pública.
• El fracaso de la oferta de cambio. En el año 2000 Fox sacó al PRI de Los Pinos, pero metió a la incompetencia y mediocridad. No llegó nunca el cambio anunciado, no hubo la capacidad de construir acuerdos, no existió la capacidad de gobernar. En su lugar culparon al Congreso y al PRI del atraso cuando en todos los años del panismo se aprobaron en tiempo y forma todos y cada uno de los paquetes económicos, se reformó la ley del ISSSTE y se pudieron lograr reformas Constitucionales relevantes. Además, nunca en la historia de México el gobierno federal había contado con tanta y tan buena suerte: el elevado precio del petróleo. Sin duda, ha sido en la ejecución de los programas en donde se manifestado el fracaso, basta revisar las respuestas de los Candidatos y la Candidata a las preguntas que sobre educación que les realizara el diario Reforma, en ellas la Candidata del PAN hace una confesión de parte de lo que no hizo como Secretaría de Educación, y de cómo fueron fracasando todos y cada uno de los programas que pretendió instrumentar durante su fútil paso por esa dependencia.
• La Candidata del PAN – Gobierno. Se esperaba más, mucho más de la primera mujer con posibilidades reales de ser Presidenta de México. Hasta ahora su campaña no prende y las divisiones al interior de su partido no alcanzan a superarse. El golpe de timón que dio al inicio no tuvo los efectos deseados y ahora pelea el segundo puesto en las encuestas con el candidato de las izquierdas. Ser diferente no ha sido suficiente para los encuestados.
Vamos a la mitad de las campañas, en los próximos días se verá de que están hechos los candidatos y la candidata. Esperemos que la propuesta y el civismo imperen y no el bochornoso espectáculo de una alianza tácita entre la supuesta izquierda y la derecha para denostar al PRI y a su candidato. Los extremos se tocan, en las manos de los votantes está decidir.

El debate cada quien en su lugar

A lo largo de las últimas semanas la política nacional estuvo marcada por el tema del debate presidencial, los temas las fechas y hasta la hora y la competencia con el horario triple AAA de las televisoras (uno de cuyos dueños dio muestras de una ignorancia supina y una prepotencia desmedida), se sucedieron en el análisis que diferentes expertos realizaron. Pero no hay plazo que no se cumpla y el domingo pasado se enfrentaron la candidata y los tres candidatos.

El formato fue cuestionado por varios, pero al preguntar por alternativas las respuestas no llegaron, se trataba de lograr la equidad y no dejar que un moderador cargara los dados. Considero que lo anterior se logró, lo que aunado a la selección de preguntas y lo concreto de las mismas, permitió que se entrara a temas importantes y al mismo tiempo buscar desequilibrar al adversario.
Dentro de la forma destacan los ataques a Peña Nieto por parte de la candidata del PAN y el candidato del PRD. Tanto se han hecho públicas las críticas al gobierno de Peña en el Estado de México y a su vida personal, que lo que dijeron no aportó nuevas cosas, lugares comunes que el mexiquense pudo librar con éxito.

Lo que destaca sin duda es el acuerdo sobre la necesidad de hacer crecer la economía y de una reforma fiscal de fondo. Incluso López Obrador tiene clara la necesidad de esta reforma. Pemex ocupó un papel importante y ahí la coincidencia es que algo hay que hacer con la empresa, lo peor es dejarla como está. La seguridad como uno de los ejes para sacar al país de la parálisis, en donde ninguno propuso locuras, mantener la estrategia, evaluar y en su momento actuar y cambiar.

Fue a mi juicio el mejor debate presidencial, el más parejo de todos y Peña Nieto se convirtió en el candidato priista que ha salido mejor librado de estos ejercicios. Recordemos que Zedillo fue apabullado por Diego Fernández de Ceballos, Labastida por Fox y Madrazo no existió hace seis años. Por su parte Vázquez Mota quedó lejos de sus antecesores y Andrés Manuel regresó a la beligerancia y dejó en su casa el amor y paz, no le sirvió esta vez. El caso de Quadri se asemeja al de Rincón Gallardo en el 2000 y a Alicia Mercado en el 2006, académicamente sólido y serio en sus propuestas. Va a ayudar al PANAL.

El segundo debate está programado para el diez de junio, solamente llegarán dos con posibilidades reales uno de ellos será Peña Nieto, el otro no está claro todavía. El ganador del debate es el electorado que ahora conoce mejor a quien le confiará su representación, hay compromisos de todos hechos el domingo seis de mayo. Quedaron grabados y quien gane la elección deberá honrarlos. Así es la democracia.

Falta menos

Las campañas política para renovar los poderes públicos del país entran en su segundo mes de actividades. Los números que reportan las encuestas muestran un claro puntero en las preferencias de la población encuestada, así al menos lo refiere Consulta Mitofsky en su más reciente Boletín: en promedio Enrique Peña, Candidato del PRI – Verde tiene el 49% de la preferencia efectiva, seguido por Josefina Vázquez Mota con 27.3% y Andrés Manuel López Obrador con 22.7%, muy atrás se ubica el candidato del PANAL, Gabriel Quadri con apenas el 1.0%.
Como en todo juego estratégico (y en buena medida las campañas políticas tienen mucho de esto) las actividades se ajustan a lo que dicen y a lo que no dicen las encuestas. Así por ejemplo llama la atención que el número de encuestados que no declara ronde el 20%. Para los candidatos que van abajo en las preferencias electorales este número debe resultar muy preocupante, dado que hoy, aunque todos los indecisos se volcaran a su favor (supuesto más que heroico) no derrotarían al puntero.
Por ello, no resulta extraño que a partir de este domingo el PAN arrecie sus críticas en contra de Peña Nieto acusando a los gobiernos priistas en las entidades federativas, de cuanto mal hay en el país. La campaña negra del PAN quiere emparentarse con la de 2006 en donde la calificación a Andrés Manuel López Obrador como “peligro para México”, apuntaló el apretado resultado que obtuvo finalmente Calderón. Pero al parecer no entienden la nueva realidad política que vive México.
En efecto, hace seis años era una batalla en la que el tercer lugar (Roberto Madrazo) estaba muy lejos del segundo y el voto útil hizo su papel. Una lectura cuidadosa de las encuestas (sobre todo la de Milenio – GEA que es un seguimiento diario) muestra que Peña Nieto se mantiene en una preferencia efectiva de alrededor de 50% mientras que la pelea entre el segundo y tercer lugar está muy cerrada. La guerra sucia del PAN paradójicamente ha beneficiado al candidato de las izquierdas. Nadie sabe para quién trabaja.
No obstante, la estrategia de centrar la campaña en el denuesto y no en la propuesta concreta debe ser una condicionante más del voto el próximo primero de julio. Atacar por atacar poco debe importar a una población a la que en el 2000 se le prometió un cambio de rumbo y quienes lo hicieron han llevado al país al borde del abismo. La economía no crece, el empleo menos, sí lo hacen la pobreza y la violencia. Esta última detonada por un guerra en la que primero se ordena disparar y después se decretan los límites para hacerlo. Una guerra voluntarista. Calderón deja un país en guerra, así lo reconoce al menos su candidata a la Presidencia quien afirma que quiere ser la Presidente de la paz. Menuda contradicción.
Ojalá que en el debate prevalezcan las propuestas y los caminos concretos para llevar adelante los proyectos. Lo dijo muy bien el candidato Peña Nieto en Puebla el viernes pasado, en México somos muy buenos para planear y malos para ejecutar. Es tiempo que esto cambie. Ya falta menos para el primero de julio.